ARTISTAS BVAM: RAINER KRAUSE


03 / 01 / 2012

Rainer Krauser es un artista con un cuerpo de obra extenso y sólido, que exhibe consistentemente en el Chile regional, en España, su Alemania natal y algunas ciudades de Europa y América Latina. Su trayectoria, que se inicia en los años 80 con la pintura y en los 90 con la gráfica, el objeto y la instalación, se ha dirigido a partir del 2000 hacia las “acciones, procesos y relaciones” y, más recientemente, el arte sonoro.

 

Rainer Krause, vista de instalación Lengua local 1: interpretación/traducción/apropiación

 

Entre el 10 y 22 de enero de 2012, en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Parque Forestal, exhibe como parte de la muestra central de la 10ma Bienal de Video y Artes Mediales (BVAM) su instalación Lengua local 1: interpretación/traducción/apropiación, una colaboración con Luis Barrie basada en textos y grabaciones vocales de la lengua del pueblo Qawasqar, al sur de Chile.

La instalación fue encargada por el curador Alfons Hug para la exposición Reliquias & Ruinas, presentada en Río de Janeiro y en Sao Paulo a fines de 2007, y se mostró en septiembre pasado en la Sala Puntángeles de la Universidad de Playa Ancha, en Valparaíso.

El tema general de esa muestra en Brasil tenía que ver con cómo los artistas se acercan al patrimonio de la humanidad. Hug entiende las lenguas como patrimonio de la humanidad, así que le pidió a Krauser que trabajara plásticamente con ello.

 

 

“En Chile existen dos lenguas en eminente peligro de extinción: las de los pueblos nómades marítimos Qawasqar y Yámana, reducidos durante los siglos XIX y XX por la colonización europea a través de la violencia directa, la supresión de la base de vida y la introducción de enfermedades mortales. Quedan muy pocos sobrevivientes en el sur de Chile. Con la muerte de ellos sus lenguas desaparecerán, pues como ya no viven en su contexto cultural originario, las lenguas no se transmiten a las siguientes generaciones”, explica Krause

Inicialmente, lo que estos artistas querían hacer era grabar las voces de los últimos Qawasqar que viven en Puerto Edén. Sin embargo, razones técnicas y presupuestarias los obligaron a reformular su propuesta, enfocándose ya no en una posible documentación de la lengua qawasqar, sino que en la problematización del mecanismo de la documentación.

 

 

Como explica Krause, “cada ‘documentación’ de las lenguas desaparecidas o en peligro es la modificación de lo originario a través de la selección, los procedimientos técnicos y la abstracción de su contexto original. Por lo tanto, su transposición a un contexto expositivo sólo tiene sentido como modelo de reflexión en su relación con las culturas hegemónicas”.

Esto los llevó a trabajar a partir de transcripciones fonéticas de entrevistas hechas por el antropólogo francés Christos Clairs, quien en los años 80 visitó Puerto Edén. “Estas entrevistas y las posteriores transcripciones mediante el alfabeto fonético ya constituían una modificación del lenguaje original. Para evidenciar esta modificación y así cuestionar el concepto de ‘documento’ como registro fiel del objeto registrado, dejamos leer los textos a cuatro poetas sonoros que sabían leer el alfabeto fonético, y aunque el alfabeto fonético debe ser un instrumento para ‘revivir’ sonoramente las frases escritas, el resultado de las lecturas mostró diferentes sonoridades de las mismas frases”, explica Krause.

Los artistas pidieron a doce personas con diferentes lenguas maternas que leyeran parte de esos textos -textos que a diferencia de los leídos por los poetas sonoros, estaban transcritos en el alfabeto habitual-, quedando en evidencia los acentos de los respectivos idiomas.

“Este material auditivo fue editado en dos bandas sonoras, cada una con cuatro canales de audio. La primera banda sonora reproduce los textos leídos por los poetas sonoros y la segunda los textos leídos por los extranjeros. Ambas bandas sonoras están reproducidas paralelamente por ocho canales”.

La instalación también incorpora textos que corresponden a traducciones literales de la lengua Qawasqar a la lengua oficial, en este caso el español, los que son acompañados por intervenciones visuales mínimas en las paredes “que requieren una lectura ‘superficial’, una ‘imaginación’, una conexión asociativa con el texto y el sonido emitido por el parlante colindante. Los sonidos en lengua exótica, incodificable, con características rítmicas, melódicas, timbritos -más cercano a la música que a un lenguaje comunicativo-, requieren una percepción temporal determinada por el sonido, no por el oyente, a lo que periódicamente se superponen otros sonidos, contextualizando el lenguaje con el lugar de la exposición”, explica el artista.

“Según mis reflexiones anteriores, no es posible traducir una lengua casi muerta sin que se modifique su sentido. Sin embargo, sí podemos interpretar esta lengua en su forma sonora, tratar de entender su sentido tomando en cuenta las condiciones sociales que formaron este lenguaje y también podemos apropiarnos de algunos de estos conceptos, siempre y cuando estemos dispuestos a cuestionar nuestra propia visión del mundo”.

 

 

Lengua local 1: interpretación/traducción/apropiación

Por Rainer Krause

Aunque es posible registrar, fijar y reproducir la sonoridad del lenguaje en peligro de extinción, investigar y documentar ciertas calidades semánticas de sus elementos, parece imposible conservar el lenguaje de otro modo que a través de la conservación del modo de vivir específico que lo originó. Con la desaparición de este modo de vivir desaparece el sentido del lenguaje. Desde el lenguaje propio ya no es posible decodificar este lenguaje fantasma; y si no la “entendemos”, percibimos únicamente calidades musicales: ritmos, melodías, timbres. El lenguaje verbal se transforma desde un sistema semiótico, donde cada signo, cada palabra tiene un sentido propio, en un sistema semántico, cuyas unidades no son significantes por sí mismas, solamente el conjunto está dotado de significado. Igual que en la música, donde ningún sonido en si mismo tiene sentido, la lengua muerta tiene sintaxis, pero no significa nada[1]. Las calidades formales restantes pueden ser apropiadas por las culturas ganadoras, enriqueciendo el vocabulario formal de los apropiadores.

En Chile existen dos lenguas en eminente peligro de extinción: las de los de los pueblos nómades marítimosQawasqar[2] y Yámana[3], reducidos durante los siglos XIX y XX por la colonización europea a través de la violencia directa (genocidio), la supresión de la base de vida y la introducción de enfermedades mortales. Quedan muy pocos sobrevivientes en el sur de Chile. Con la muerte de ellos sus lenguas desaparecerán, pues como ya no viven en su contexto cultural originario, las lenguas no se transmiten a las siguientes generaciones.

Lengua local 1: interpretación / traducción / apropiación no puede más que mostrar la imposibilidad de una traducción adecuada de una lengua a punto de desaparecer. Como cada “documentación” de las lenguas desaparecidas o en peligro es la modificación de lo originario a través de selección, procedimientos técnicos y abstracción de su contexto original, su transposición a un contexto expositivo solamente tiene sentido como modelo de reflexión en su relación con las culturas hegemónicas.

La instalación se basa en textos y grabaciones vocales de la lengua del pueblo Qawasqar y diferentes formas de su interpretación y apropiación estética. Los elementos heterogéneos de la instalación requieren un acercamiento diferenciado por parte del público. Elementos textuales en las paredes (traducciones literales de la lengua Qawasqar a la lengua oficial en el lugar de la exposición) requieren una lectura tradicional, un acto de decodificación lineal, un razonamiento lógico. En vecindad con el texto se encuentran intervenciones visuales mínimas en las paredes, que requieren una lectura “superficial”, una “imaginación”, una conexión asociativa con el texto y el sonido emitido por el parlante colindante. Los sonidos en lengua exótica, incodificable, con características rítmicas, melódicas, timbritos (más cerca de la música que de un lenguaje comunicativo), requieren una percepción temporal determinada por el sonido, no por el oyente. Otros sonidos, ruidos cotidianos occidentales, internacionales, domésticos, indicativos, instructivos, se superponen periódicamente al Qawasqar, contextualizando el lenguaje (en peligro) con el lugar de la exposición (seguro). Un elemento táctil, interino, fugaz pero insistente, hace conciente la base corporal de toda la relación perceptual. Un leve soplo de aire, provocado por pequeños ventiladores debajo de algunos parlantes, palpa el cuerpo del espectador/oyente en el momento de acercamiento a texto, intervención, sonido, como lejana referencia a las condiciones climáticas del entorno geográfico de los Qawasqar.

 

SONIDO

Escuche aquí la grabación binaural de la situación espacial en la sala

(Nota del autor: “Este sonido hay que escucharlo con audífonos. Así se reproduce sonoramente la espacialidad de la instalación”)

 

Referencias

[1] Benveniste E., Problèmes de linguistique générale. Citado en: BARTHES Roland, Lo obvio y lo obtuso. Imágenes, gestos, voces. Barcelona: Paidós, 1986. pp. 303.

[2] Kaweskar, Kawesqar, Alacalufe, Alacaluf, Halakwulup

[3] Yaghan, Yagán, Tequenica, Háusi Kúta

 

Concepto general y elementos visuales

Rainer Krause

Grabaciones (Santiago de Chile), post-producción y concepto técnico

Luis Barrie

Grabaciones (Ivry Sur Seine, Francia)

Cristián Sotomayor

Voces

Andrés Anwandter (Valdivia, Chile)

Anamaria Briede Westermeyer (Valparaíso, Chile)

Gregorio Fontaine Correa (Santiago de Chile)

Martín Gubbins (Santiago de Chile)

Filip Carrasco Haman (*Praga)

Florent Dichampt (*Auvergne, France)

Yuko Kasai (*Tokio)

Pedro Labowitz (*Viena)

Camille Lacôme (*Paris)

Ariel León Esacovitch (*Tel Aviv)

Fábio César Lobato de Araújo (*Belén/Pará, Brasil)

Fernanda Karolina Oliveira de Araújo (*Belén/Pará, Brasil)

Emmanuelle Reid (*Montreal)

Alessio Ruffatti (*Padova, Italia)

Naomi Canard Smit (*Johannesburgo)

Fabiola Valenzuela Pérez (*Puerto Alegre, Brasil)

Textos

Fragmentos de entrevistas publicadas en el libro Christos Clairis, El Qawasqar. Lingüística fueguino. Teoría y Descripción. Valdivia (Chile): Universidad Austral de Chile, 1985.

 

Rainer Krauser (1957, Hoyerhagen, Alemania). Desde 1987 vive y trabaja en Santiago de Chile. Artista visual y sonoro. Magíster en Artes Visuales, Universidad de Chile. Profesor de Artes Visuales en las Universidades Universidad de Chile, Andrés Bello y UNIACC. Desde 1985 exposiciones individuales en Alemania, Chile, España y Canadá. Ha participado en exposiciones colectivas en Europa y América Latina. Desde 2005 realiza curatorías de exposiciones, eventos y proyectos de arte sonoro.

(Texto modificado de su publicación original en Artishock.cl)