ENTREVISTA: ANDREA WOLF


03 / 01 / 2012

Andrea Wolf es una artista interesada en la relación entre imagen, tiempo y memoria y los dispositivos de recuerdos que producimos. A través del video, el uso de películas encontradas, narrativas interactivas, video instalaciones y video esculturas, busca representar la tensión entre olvidar y recordar. Al utilizar imágenes encontradas -historias anónimas- el proceso de la memoria se activa en base a nuestras experiencias personales. Wolf vive y trabaja en Nueva York, donde acaba de terminar un Máster en Telecomunicaciones Interactivas en la New York University (NYU). Conversamos con esta artista sobre la obra Little Memories, que exibirá en la muestra central de 10ma Bienal de Video y Artes Mediales (BVAM), titulada Deus Ex Media, bajo la curaduría de la brasileña Paula Perissinotto, directora del festival File de Brasil. La exhibición abre el 10 de enero de 2012 en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Parque Forestal.

 

Andrea Wolf, Little Memories (vista de instalación), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables. Todas las imágenes son cortesía de la BVAM y la artista

 

Andrea Wolf, Little Memories (vista de instalación), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables. 

 

En Little Memories, el trabajo que vas a presentar en la 10 BVAM, hay tensiones entre la alta y la baja tecnología (high tech y low tech), entre la narrativa real (material de archivo encontrado) y la ficción (generada a partir de tu interpretación de ese material y su ubicación en el plano de lo teatral, la puesta en escena). ¿Podrías explicarnos un poco más sobre esta intención en la obra, y cómo se vincula con otra tensión visible, la que hay entre memoria y olvido?

En mi trabajo busco distintas maneras de explorar la relación entre imagen, tiempo y memoria y los dispositivos de recuerdos que producimos. La relación entre high tech y low tech es casi inevitable si parto de la base de que gran parte del material que uso son películas Super 8 encontradas o VHS viejos, videos caseros principalmente. Recupero estas viejas tecnologías y las reinterpreto utilizando las herramientas que tenemos hoy: las digitalizo, creo narrativas interactivas, las mapeo a diferentes superficies y las manipulo a través de la edición o de la interacción en tiempo real con el usuario. Las diferentes maneras en que me apropio de este material siempre tienen la intención de crear una narrativa sobre la memoria y hacer evidente el acto de recordar y las artefactos que nosotros creamos para manejar esta tensión entre olvidar y recordar; nuestra necesidad de fijar el tiempo en algún soporte o medio: la compresión del presente y la resistencia de dejar el momento en el pasado, sin asegurar su retorno. Sentimos que el pasado se vuelve accesible a través de la imagen, sin embargo, cada recuerdo es un nuevo recuerdo. Por lo tanto, trato de crear experiencias en las que la memoria se convierte en una acción que es constantemente actualizada en el presente, porque sólo en el presente construimos nuestra memoria. La memoria implica una construcción narrativa; hay una constante reescritura; no existe un texto final, sino uno continuo, infinito y no lineal, eternamente repetido y al mismo tiempo siempre reveservible. En este sistema, la función del pasado no está determinada por su estatus de evento inequívoco; su significado se constituye retroactivamente y es constamente reorganizado en el tiempo. En el funcionamiento de la memoria el sentido del pasado no está dado por su valor de verdad, sino por el deseo.

Little Memories es una serie de pequeñas e íntimas video esculturas en las que a través de proyecciones y video mapping, combino películas caseras con pequeños escenarios creando frágiles contenedores de recuerdos. Mi intención al crear estos pequeños momentos es reflexionar o buscar maneras de representar cómo se activa la memoria, cómo recuperamos esos recuerdos. Al utilizar imágenes encontradas, historias anónimas, el proceso de la memoria se activa según el sentido cada uno de nosotros le da a la obra, en base a nuestras experiencias personales.

 

Andrea Wolf, Little Memories (Almost There), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables.

 

Andrea Wolf, Little Memories (Almost There), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables.


Hay un deseo, además, de corporizar o materializar esa memoria a través de los objetos. La intención es “capturar” esa memoria. Y, a nivel formal, estas piezas son un cruce entre video, objeto e instalación. ¿Podrías comentar un poco más sobre esto?

El funcionamiento de la memoria implica la producción de objetos. Y estos objetos no son estáticos, son elementos dinámicos, desencadenantes de la perecepción a través de la cual se activa la memoria. Existe una relación dialéctica entre estos objetos y la memoria en la que ambos se condicionan mutuamente. Estos objectos se convierten en índices –referentes- de experiencias pasadas, en representaciones de un yo anterior. Y creamos estos objetos no sólo para nosotros, sino también para relacionarnos con el otro. Los objetos de memoria son el resultado de prácticas sociales y a la vez reflejan prácticas socioculturales. Little Memories toma estos dispositivos, a través de películas caseras y objetos encontrados, para explorar nuevas formas de activar la memoria.

Siempre me ha intesado la función de la imagen, el tema de la representación y el rol de la fotografía y el cine en nuestra percepción de la realidad. Y por ITP, el Máster que hice en NYU, empecé a relacionarme mucho más con lo físico, a construir cosas y supongo que eso me llevó a pensar más en la memoria de los objetos. No se trata sólo del contenido, sino también de los aspectos físicos de los objetos de memoria y cómo éstos nos hacen recordar; nos relacionamos de manera distinta con una fotografía, una carta o una cosa. Incluso la manera en que se van deteriorando hace visible el paso del tiempo. Los objetos de memoria nos transportan al pasado (desde la perspectiva de nuestro presente) y por esto, adquieren un valor inconmesurable para nosotros.

Hay un concepto o una nueva categoría para identificar este cruce entre video, objeto e instalación que se está extendiendo cada vez más y que me parece interesante, el de video escultura. De todos modos, en este caso, no creo que haya existido una intención conciente de empezar a hacer estos objetos, sino que se fue dando. Si ya estaba trabajando con películas encontradas, me pareció interesante sumar objetos encontrados o trabajar con una manufactura que -como para mí lo tiene el Super 8- tuviera una cierta textura del recuerdo. Y estos dos elementos puestos en diálogo me permitieron crear un trabajo como más autocontenido. Cada “little memory” existe en un espacio propio, que por su tamaño se vuelve íntimo y crea una relación particular con el espectador; hay como una experiencia más física entre ambos. Si antes llenaba un espacio con una gran proyección, ahora la obra te exige o te invita a que te acerques a ella, a que entres en su área, en su mundo.

 

Andrea Wolf, Little Memories (Deers), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables.

 

Andrea Wolf, Little Memories (Deers), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables.

 

La memoria como historia, y también entendida como un conjunto de impresiones que han sido previamente valoradas de forma subjetiva y personal -qué es lo valioso y qué es desechable-, es sumamente contingente en nuestros tiempos de superabundancia de información y rapidez mediática. ¿Crees que la memoria es un concepto valioso, sobre todo en instancias como esta bienal sobre artes mediales?

Creo que la memoria es un concepto importante, que ha adquirido una fuerte presencia en nuestra sociedad. A lo largo del siglo XX ha sido un tema recurrente, abordado desde diversas perspectivas, desde la filosofía con Bergson o desde el problema de la representación (muy presente en el cine ensayo de Chris Marker y Alan Resnais, entre otros), o intentar entender su funcionamiento, desde un ámbito científico, sicológico o cultural. La memoria, un elemento crucial para la formación de la identidad individual, pasó a tener un aspecto social y se ha desarrollado una importante línea de investigación en torno al concepto de memoria cultural. Andreas Husseyn plantea que nuestra sociedad está obsesionada con el tema de la memoria y que esto es principalmente una reacción a la amenaza del olvido, de una amnesia cultural en este vertiginoso desarrollo tecnológico (para mí éste es uno de los motivos, pero no el único). Me parece que en una bienal de artes mediales que plantea un espacio para la reflexión entre tecnología, cultura y sociedad es un tema muy pertinente, porque la memoria refiere tanto a modos de pensar individuales, como a prácticas colectivas de recordar y su respectivos dispositivos; hay una relación entre los actos individuales y las normas sociales, una interacción entre memoria, ser y cultura. Pero además me parece interesante incorporar en esta reflexión sobre la memoria el tema del olvido.

 

Andrea Wolf, Little Memories (Tennis), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables.

 

Andrea Wolf, Little Memories (Tennis), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables.


¿Cómo se vincula tu obra con la propuesta curatorial de la BVAM?

La curatoría de la BVAM abre un espacio para la reflexión sobre la relación entre tecnología y sociedad, reconociendo el soporte tecnológico como parte de la producción artística y cultural. Todo recuerdo pasa por una mediación. La memoria se materializa a través de las tecnologías disponibles para crear los dispositivos que la activan. La tecnología y los medios de comunicación condicionan la formación de una memoria cultural; los medios y la memoria se transforman mutuamente y los artefactos creados son agentes de un constante proceso de construcción y reescritura de la narrativa de nuestras vidas.

Las nuevas tecnologías permiten la creación de nuevos dispositivos de memoria, nuevos souvenirs. Little Memories trabaja con las tecnologías del recordar y sus dispositivos visuales. Las películas en Super 8 y 8mm tienen una textura del recuerdo, y puestas en diálogo con diversos elementos se convierten en objetos, en pequeños universos autocontenidos. Los aspectos técnicos de la obra están expuestos. Sin embargo, por la calidad de los materiales y la escala de cada pieza, se genera una sensación de intimidad y una relación particular con cada espectador.

 

Andrea Wolf, Little Memories (Cubo), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables.

 

Andrea Wolf, Little Memories (Cubo), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables.


Cuando seleccionas el material de archivo, ¿te mueve alguna conexión emocional o visual específica, o ambas?

Hace algunos años ya que empecé este proceso de recopilación y creación de un pequeño archivo de material encontrado (found footage). Siempre estoy buscando películas caseras. Y cuando compras una película en un mercado, por ejemplo, no sabes qué es realmete, cuál es su contenido, por lo tanto existe un elemeno de expectación que se ha perdido con la tecnología digital. Entonces cada vez que proyecto una película nueva es como un descubrimiento, pero además de algo que no fue hecho para que yo lo viera, son las memories de otras personas y estoy accediendo a una intimidad ajena. Pero al mismo tiempo se sienten muy cercanas y creo que eso pasa porque las películas en Super 8 y 8mm tienen la cualidad de la memoria, la textura del recuerdo; por su materialidad –los colores, el grano, el desgate del tiempo– y porque es una tecnología que ocupa un lugar en nuestras prácticas sociales y en la historia de nuestra cultura. Por lo tanto, se establece una conexión emocional con ellas.

Como un objeto de memoria, las películas caseras adquieren un nuevo significado cada vez que son vistas. Incluso, el acto de recordar es ya anticipado en el momento del registro, cuando se graban las imágenes. Estas películas son un producto cultural y las prácticas sociales crean una imagen ideal del pasado y de la familia, del hogar. En el caso de este material, podemos pensar incluso en un deseo implícito de crear imágenes idealizadas del pasado para el futuro. Utilizar este tipo de material abre un espacio para la proyección del deseo y cada uno de nosotros es capaz de reconocerse en estas imágenes, según nuestras experiencias y nuestras expectativas.

 

Andrea Wolf, Little Memories (Zoo), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables.

 

Andrea Wolf, Little Memories (Sunset), 2010-2011, objetos, video encontrado, dimensiones variables.


Cuéntanos sobre tu experiencia en Nueva York y el Master en Telecomunicaciones Interactivas de NYU

Little Memories surgió en este Máster y se convirtió en mi tesis, para la cual hice una exposición con ocho piezas de la serie, que además he presentado en diversas muestras y me ha llevado a participar en proyectos intersantes, como por ejemplo una campaña de YouTube en Italia para la que tuve que hacer obras para L’Oreal, Citroen, Heineken y Kellogs. Creo que Nueva York es el escenario perfecto para un programa como ITP. Estar inmersa en una ciudad con tanta información y que está constantemente cambiando es muy estimulante y te hace estar siempre alerta.

 

little memories making off and opening from andrea wolf yadlin on Vimeo.

 

Andrea Wolf estudió periodismo en la Universidad Católica de Chile y luego de trabajar en diversos medios viajó a Barcelona donde hizo un Master en Documentales (Universidad Autónoma de Barcelona) y un Master en Arte Digital (Universidad Pompeu Fabra). Ha participado en diversas exposiciones, en espacios como Media Lab Madrid, Fundacion Telefónica, Bienal de Video y Artes Mediales 2009 (MAC), Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (Santiago, Chile), y Scholes 319, Poetry Club, Yashar Gallery, Local Project, One by One Gallery, Governors Island Art Fair, en Nueva York. Actualmente vive y trabaja en Nueva York, donde acaba de terminar un Máster en Telecomunicaciones Interactivas en la New York University (NYU).